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AMÉRICA LATINA, ante una nueva economía

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MILA GASCÓ
AMÉRICA LATINA

ante la nueva economía


Resumen


Nos encontramos ante un nuevo contexto cuyos atributos
más sobresalientes son la información y el conocimiento, la
globalización y la interconexión en redes. Esta situación exige
que ningún país pueda demorar la implantación efectiva
de políticas públicas integrales que faciliten la transición hacia
esta nueva economía del conocimiento. No obstante, constituye
una realidad el hecho de que los procesos de inserción
en este contexto son intensos pero parciales, heterogéneos y
desequilibrados. Por ello, el presente artículo pretende abordar
específicamente en qué términos se está produciendo la
transición hacia la nueva economía en los países de América
Latina y el Caribe para detectar, así, los desafíos que esta
integración plantea en cuanto a su desarrollo.
La nueva economía no es la que viene, es en la que estamos ya, la que
se está desarrollando desigual y contradictoriamente en todas las partes
del mundo y que se caracteriza por ser informacional, global y estar conectada
en redes (Castells, 2000a).
1 En concreto, la nueva economía se caracteriza por estar basada en las tecnologías de la
información y la comunicación de base microelectrónica y por tener una forma central de
organización que es Internet.
Revista Instituciones y Desarrollo Nº 8 y 9 (2001) págs. 411- 440. Institut Internacional de Governabilitat
de Catalunya, Còrsega 255, 5º 1ª 08036 Barcelona, Espanya

Efectivamente, en primer lugar, se trata de una economía centrada
en la información y el conocimiento1 , aspectos que se convierten en
los factores clave de la producción, la productividad y la competitividad
de todos los agentes involucrados en este nuevo paradigma (empresas
pero, también, ciudades, regiones e, incluso, naciones) y,
consecuentemente, en la herramienta esencial del desarrollo económico y
social de nuestro mundo. Ello significa que ninguno de dichos agentes
podrá incorporarse a la nueva economía sin asimilar, previamente, el
sistema tecnológico de la era de la información lo que, sin implicar
necesariamente la producción local de hardware tecnológico, exige la
habilidad para utilizar tecnologías avanzadas de información y
comunicación así como la capacidad para reorganizar la sociedad (Castells,
1998).
En segundo lugar, la nueva economía es una economía global; es
decir, “cuyos componentes nucleares tienen la capacidad institucional, organizativa
y tecnológica de funcionar como una unidad en tiempo real, o en un tiempo establecido,
a escala planetaria” (Castells, 2000b). Una economía globalizada no
necesariamente tiene que estar fuertemente internacionalizada o
mundializada (Couriel, 1998). De este modo, su principal característica
estriba en que muchas de las decisiones políticas o regulaciones que van
a afectar decisivamente nuestras vidas se toman fuera del espacio nacional,
en uno de tipo transnacional no configurado institucionalmente como
espacio ni como comunidad política.
Para Estefanía (1998), entre otros autores, y en términos generales,
tres son las causas que han conducido a esta nueva situación: 1) la aceleración
de los ritmos de apertura económica y de los intercambios de mercancías
y servicios, 2) la liberalización de los mercados de capitales que
ha integrado las plazas financieras y las bolsas de valores de todo el mundo,
haciéndolas interdependientes y 3) la revolución de la tecnología, la
información y las comunicaciones a la que ya nos hemos referido con
anterioridad.
Finalmente, esta economía informacional y global es, a su vez, una economía
en red. Y es que lo más propio de la explosión tecnológica y de la
digitalización electrónica se refiere a sus efectos de integración, interconexión
y formación de redes que constituyen la nueva morfología social de nuestras
sociedades y cuya difusión lógica modifica sustancialmente la operación y
Mila Gascó

resultados de los procesos de producción, experiencia, poder y cultura
desconcentrándolos geográficamente para volverlos más flexibles y adaptables
a las cambiantes condiciones de la actual economía, interconectada y global.
Ante esta situación, no cabe duda de que ningún país puede demorar
la implantación efectiva de políticas públicas integrales que faciliten el
acceso a la nueva economía del conocimiento que describimos. No obstante,
constituye una realidad el hecho de que los procesos de inserción
en este contexto son intensos pero parciales, heterogéneos y desequilibrados
(Bouzas y Ffrench Davis, 1998). El impacto sobre el crecimiento
y la composición de la actividad económica, las características del empleo,
las formas de organizar los procesos productivos, las expresiones
culturales o los patrones de interacción social, por hacer referencia sólo a
algunos importantes aspectos, es diferente según la región del mundo
considerada. Por ello, es menester abordar específicamente en qué términos
se está produciendo la transición hacia la nueva economía en los
países de América Latina y el Caribe para detectar, así, los desafíos que
esta integración plantea en cuanto a su desarrollo.
1. América Latina y su inserción en la economía mundial
Tres son los componentes principales que han caracterizado tradicionalmente
los procesos de integración en la economía mundial y que siguen
siendo elementos fundamentales en la nueva economía global
(Castells, 2000b; Ffrench-Davis, 1998): 1) el comercio internacional, que
ha constituido la principal forma de intercambio de bienes y servicios
entre economías nacionales, 2) la dimensión financiera o conexión entre
las bolsas de comercio y entre los mercados de bonos y otros instrumentos
financieros2 y 3) la inversión productiva o inversión extranjera directa
(que, recientemente, se produce especialmente desde los países desarrollados
y entre países en desarrollo).
2Que, para Castells (2000b) es fruto de: 1) la desregulación de los mercados financieros en la
mayoría de los países y la liberalización de las transacciones transnacionales, 2) el desarrollo de
una infraestructura tecnológica, 3) la naturaleza de los nuevos productos financieros, 4) los
movimientos especulativos de los flujos financieros y 5) la aparición de agencias de calificación
de riesgos.
América Latina ante la nueva economía

¿Cuál es la situación de la región latinoamericana en cuanto a estos
elementos?
Debemos empezar afirmando que la agenda de las políticas exteriores de
estas naciones se ha caracterizado, en los últimos años, por su orientación predominantemente
económica y comercial. Así, en este sentido, los intentos de
integración han hecho énfasis en la intensificación del esfuerzo exportador y en
la liberalización de las importaciones.
Con respecto a la primera línea de acción, y a pesar del espectacular deterioro
de la participación latinoamericana en el comercio mundial3 (GRÁFICO
1), la década de 1990 ha culminado con el crecimiento más rápido del volumen
de las exportaciones reales de la historia regional (8,9% entre 1990 y 1999) al
que ha contribuido especialmente la notable expansión de las exportaciones
mexicanas (GRÁFICO 2). Así mismo, se ha producido una importante diversificación,
no obstante todavía inadecuada, tanto en términos de productos
como de destinos (GRÁFICOS 3 y 4). De este modo, la dependencia estructural
de los ingresos provenientes de los productos básicos y materias primas
está empezando a modificarse ligeramente4. Así pues, con respecto a la reestructuración
productiva, la región ha generado tres patrones básicos de especialización.
El primero se distingue por el dinamismo de las exportaciones manufactureras
con altos componentes de insumos importados, orientadas primordialmente
hacia los Estados Unidos (este patrón es el que destaca en México,
Centroamérica y algunos países del Caribe). El segundo conjuga el predominio
de exportaciones primarias o industriales de uso intensivo de recursos naturales
hacia fuera de la región, con un comercio intrarregional mucho más diversificado
(se trata del modelo dominante en los países sudamericanos). Finalmente, en
Panamá y en algunas economías pequeñas de la Cuenca del Caribe, se está
empezando a consolidar la exportación de servicios financieros, turísticos y de
transporte, cuya aparición tuvo lugar a mediados de los ochenta.
3De este modo, en 1960, la región representaba casi el 8% del comercio mundial; 20 años más
tarde participaba con menos del 6% y, en 1990, con el 3,3%.
4A pesar de ello, y tal y como muestran los GRÁFICOS 3 y 4, todavía hoy en día, podemos
seguir hablando de un proceso de internacionalización latinoamericano basado en economías
de enclave; es decir, en un modelo económico colonial especializado en producir, extraer
y exportar materia prima. Sólo Brasil, y en menor medida México, escapan a esta realidad que
es especialmente cierta en el caso de Centroamérica.

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8 Replies to “AMÉRICA LATINA, ante una nueva economía”

  1. eli

    libro
    Hola me podrian otorgar algunos libros que hablen sobre la aduana mexicana, sus leyes, sus movimientos, su sistema aduanal, todo lo relacionado con la aduana, hasta la mafia y corrupcion de las aduanas por favor?
    se los agradesco mucho

  2. brandon mayen

    libro de primaria
    hola nececito un libro de materias para primariade………. 🙁 🙁 🙁 🙁 🙁 [size=x-small][/size]

  3. yaki duran

    urgente!!!!!
    hola buenas tardes necesito que por favor me ayuden necesito libros sobre Administracion, mercadeo, tomade decisiones. los necesito urgentisimo es para terminar mi tesis.. por favor gracias!!! 🙁 🙁

  4. Marisol

    Urgente
    Hola, estoy haciendo una tesis de maestría en Economía Internacional y cuando surge como disciplina, por favor quisiera me enviaran libros del tema.