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La prevención de las drogodependencias en el tiempo de ocio

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La Asociación Deporte y Vida es una organización no gubernamental de carácter
no lucrativo que se constituyó en 1993 para promover, entre otros, el desarrollo
de programas de prevención a través del deporte, así como programas dirigidos
a apoyar los procesos de rehabilitación y reinserción social de drogodependientes.

 

 

 

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EL OCIO Y EL TIEMPO LIBRE COMO
ESPACIO DE RIESGO Y SUS
POSIBILIDADES EN PREVENCIÓN
Lorenzo Sánchez Pardo
 
 

1. INTRODUCCIÓN
La Asociación Deporte y Vida es una organización no gubernamental de carácter
no lucrativo que se constituyó en 1993 para promover, entre otros, el desarrollo
de programas de prevención a través del deporte, así como programas dirigidos
a apoyar los procesos de rehabilitación y reinserción social de drogodependientes.
Desde su creación dos han sido las ideas básicas que han orientado el trabajo de la
Asociación:
• La consideración del deporte como un instrumento a través del cual promover
formas de vida saludables y determinados valores sociales (solidaridad,
cooperación, no competitividad, tolerancia, etc.).
• La vocación de colaboración con las distintas Administraciones públicas (Delegación
del Gobierno para el Plan Nacional Sobre Drogas, Planes Autonómicos
y Municipales Sobre Drogas, etc.) y organizaciones no gubernamentales que
trabajan en el campo de la prevención y la reinserción social de las drogodependencias.
En consonancia con estos objetivos, Deporte y Vida ha venido impulsando en
los últimos años distintas actuaciones, entre las que destacan la organización de actividades
deportivas y culturales de carácter extraescolar destinadas a prevenir los
consumos de drogas, la oferta de actividades saludables para jóvenes en las noches
de los fines de semana, el desarrollo de actividades de apoyo a los procesos de rehabilitación
y reinserción social de los drogodependientes y la realización de diversas
acciones en el campo de la sensibilización social.
La consolidación en los últimos años de ciertos fenómenos relacionados con los
consumos de drogas entre los adolescentes y jóvenes españoles, en particular el
protagonismo que el consumo de alcohol y en menor medida de otras sustancias
ilícitas, han alcanzado como formas de ocupación del tiempo de ocio de muchos
adolescentes y jóvenes, ha llevado a Deporte y Vida a diseñar un Programa Global
de Prevención de Drogodependencias en el Tiempo Libre. Con esta iniciativa se
pretende dar una respuesta global y sistemática a un fenómeno claramente consolidado
en la cultura juvenil, como es la asociación entre ocio y uso de alcohol y
otras drogas (consumo de drogas con fines recreativos).
La estrategia de prevención emprendida por Deporte y Vida, fiel al principio de
globalidad que debe orientar las acciones preventivas, incorpora los siguientes niveles
de actuación:
1. El desarrollo de proyectos concretos que incluyen la organización de actividades
deportivas y culturales alternativas al consumo de drogas, a través de
las cuales impulsar distintas estrategias preventivas.
Estos proyectos tienen diferentes poblaciones destinatarias y en consecuencia
incorporan estrategias preventivas de carácter universal, selectivo o indicado, en
función del nivel variable de riesgo al que están sometidos los destinatarios de los
distintos proyectos:
• Dirigidos al conjunto de los adolescentes y jóvenes de una determinada
ciudad o barrio (proyecto de ocio saludable en las noches de los fines de
semana).
• Dirigidos a la población escolar (proyecto de prevención extraescolar).
• Dirigidos a grupos de adolescentes y jóvenes sometidos a situaciones de especial
riesgo (proyecto de prevención con menores en riesgo).
• Dirigidos a drogodependientes en tratamiento con dificultades de inserción
social (proyecto de apoyo a la rehabilitación y reinserción social de drogodependientes).
2. La formación de mediadores sociales en el campo de la prevención de las
drogodependencias (monitores deportivos y culturales, animadores juveniles,
etc.) que los capacite para planificar y poner en marcha proyectos e intervenciones
específicas con los colectivos con los que trabajan.
3. La elaboración y distribución de manuales y cuadernos de fichas de actividades
que faciliten a los diferentes profesionales la organización y realización de
actividades preventivas en contextos de ocio.

2. JUSTIFICACIÓN
Adolescentes, jóvenes y drogas
La positiva evolución que el consumo de drogas ha registrado en la sociedad española
en la década de los noventa, con la reducción del tabaquismo y del consumo
abusivo de alcohol y el control de los problemas sociales y sanitarios asociados
al consumo de heroína, no ha impedido la irrupción de un fenómeno como es el
uso de drogas con fines recreativos, del que participan amplios sectores de adolescentes
y jóvenes.
Diferentes investigaciones, realizadas en nuestro país para conocer los hábitos
de la población juvenil en relación con las drogas, señalan que un elevado porcentaje
de los adolescentes y jóvenes ha tenido contacto con estas sustancias (principalmente
alcohol, tabaco y cánnabis). Si bien el patrón de uso dominante de las drogas
entre este colectivo se corresponde mayoritariamente con consumos ocasionales,
asociados a contextos lúdicos, concentrados en el fin de semana, realizados en
grupo y en espacios públicos, no es menos cierto que cada vez con mayor intensidad
aparecen numerosos problemas personales, familiares y sociales vinculados a
este tipo de prácticas.
La asociación entre drogas y diversión, que progresivamente ha ido calando entre
amplios sectores juveniles, ha provocado que el uso de ciertas drogas (alcohol
fundamentalmente) haya acabado convirtiéndose en un referente obligado de la
cultura juvenil, en un componente esencial de su ocio. El consumo de alcohol y
otras drogas se configura como una actividad fundamental en el ocio de nuestros
jóvenes, en particular durante los fines de semana. De este modo el consumo de
drogas "recreativas" ha pasado a convertirse en un elemento clave de la diversión,
junto con la música, el baile y la compañía de otros jóvenes.
La generalización de estas prácticas, junto a algunas de las características del patrón
de uso de drogas dominante entre los jóvenes (consumos asociados a contextos
lúdicos, compatibilización del uso de drogas con las actividades académicas y/o
laborales, etc.), han contribuido a que las drogas sean percibidas desde una posición
de "normalidad", no sólo por los propios jóvenes que las consumen, sino también
por una gran parte de la sociedad española. De este modo, el consumo de
drogas con fines recreativos se está convirtiendo en un hecho cotidiano, socialmente
aceptado, y considerado como una actividad más de ocio (proceso de normalización
social del uso de drogas con fines recreativos).
La escasa percepción del riesgo asociado a este tipo de prácticas, unida a la importante
tolerancia social que todavía existe frente a ciertas sustancias, son algunos
de los elementos que explican porqué ha ido consolidándose un modelo de ocio en
el cual el uso de alcohol y otras drogas tiene un papel relevante. Frente al rechazo
social que en las décadas precedentes despertaba el consumo de drogas por parte
de los jóvenes, el abuso de las denominadas drogas recreativas no alarma tanto a
los padres y a los adultos en general, quienes, a pesar de no entender ni compartir
el fenómeno lo toleran en cierta manera. De hecho, a muchos padres no les preocupa
tanto el hecho en sí de los consumos de ciertas drogas (en particular del alcohol),
como algunos de los efectos asociados a los mismos (accidentes de tráfico,
peleas, embarazos no deseados, etc.)
Son numerosas las investigaciones que confirman la asimilación que numerosos
jóvenes realizan entre ocio (diversión) y uso de drogas. Los datos de diferentes estudios
y encuestas muestran una clara asociación entre consumo de alcohol y otras
sustancias y salidas nocturnas durante el fin de semana; Por su parte un reciente estudio
(Calafat, A. et al, 2000) realizado entre los jóvenes que participan de la vida
de noche, pone de relieve los elevados niveles de consumo de drogas con fines recreativos,
siendo el alcohol la droga favorita. Al alcohol le siguen el tabaco, el cánnabis,
y a mayor distancia, la cocaína y el éxtasis.
Otro aspecto importante en relación con los consumos de drogas lo constituye
el hecho de que cada vez participan de estas prácticas personas más jóvenes. Los
resultados de diferentes encuestas ponen de manifiesto la existencia de dos fenómenos
preocupantes, como son la progresiva reducción de las edades de inicio en
el consumo y la generalización del contacto con las mismas.
Aunque el riesgo percibido y el rechazo social que se derivan del consumo de
drogas recreativas son relativamente bajos, lo cierto es que tras una visión estereotipada
de las drogas, asociada a la fiesta y la diversión, cada vez con más intensidad
emergen múltiples problemas personales y sociales vinculados al uso de estas sustancias
por parte de los jóvenes, tales como riñas, peleas o agresiones físicas, accidentes
que han requerido atención médica, reducción del rendimiento escolar y/o
laboral, conflictos familiares, episodios de violencia juvenil, embarazos no deseados
y otros fenómenos de mayor impacto social, como accidentes de tráfico asociados
al consumo de alcohol y el aumento de episodios de abuso y/o dependencia a las
drogas entre los sectores juveniles.
La asociación que se establece entre diversión y consumo de ciertas drogas resulta
por tanto, con frecuencia engañosa. Como ponen de manifiesto algunos estudios,
son los jóvenes que más drogas consumen cuando salen de fiesta los que figuran
entre los que menos se divierten, como ellos mismos reconocen (Elzo, J. et al,
2000).

Ocio, consumo y jóvenes
Una parte importante de las actividades que llevan a cabo los jóvenes en el
tiempo de ocio, en particular durante el fin de semana, se realiza y comparte con el
grupo de iguales y está directamente relacionada con el sentido de pertenencia e
integración grupal. Cuando se analizan las actividades que realizan los jóvenes españoles
en su tiempo de ocio se comprueba la existencia de dos modalidades básicas:
• Un ocio centrado en los medios de comunicación (televisión, radio, música) y
la informática, que tiene como características esenciales que se desarrolla de
forma individual, en espacios privados y familiares y con mayor intensidad los
días laborables. Esta modalidad de ocio se relaciona con la formación, el descanso
y la vida familiar.
• Un ocio de carácter colectivo o social, que se caracteriza por desarrollarse el
grupo de iguales, en espacios públicos y en el período del fin de semana.
Esta segunda modalidad de ocio (de carácter social) es sin duda la que reviste
una mayor importancia desde el punto de vista de la prevención de las drogodependencias
por diversas razones, entre las que destacarían (Martín, M., 1998):
1. Es en su contexto en el que se concentran los consumos de drogas.
2. Es el tiempo de ocio por antonomasia, el que verdaderamente se asocia a las
actividades gratificantes, fundamentalmente porque se desarrolla con el grupo
de amigos y porque aparece desvinculado de otras actividades de la vida
cotidiana de carácter obligatorio (estudio, trabajo, etc.).
3. Se realiza en unos espacios específicos, en lugares públicos donde sólo están
presentes otros jóvenes (para los jóvenes resulta importante disociar el
mundo de los jóvenes y el de los adultos). La diversión, la marcha, se asocia
a determinados espacios físicos relacionados con la identidad de cada grupo
juvenil.
4. Lejos de la mirada de los adultos se llevan a cabo actividades que se asocian
de un modo más específico con los jóvenes y la cultura juvenil (hablar, ligar,
bailar, etc.). Los fines de semana los jóvenes se liberan del control familiar e
institucional (del trabajo, del centro académico) y modifican sus comportamientos
y estética para adaptarlos a los del grupo.
5. Actúa fortaleciendo y reforzando los procesos de pertenencia (vinculación) y
aceptación en el grupo de pares.
La evolución registrada en los hábitos de ocio de los jóvenes españoles a lo largo
de la última década ha estado caracterizada, por una parte por la mayor disponibilidad
de tiempo libre (al incrementarse los períodos de permanencia en el sistema
educativo y dilatarse los procesos de emancipación familiar) y por otra por la

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