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Publicado por Celeste
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Saturday, 02 June 2012 14:59 |
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Presiona aquí para descargar "Un domingo fructífero">>
Vaya, esto es realmente delicioso —dijo la señorita Dorotea Pratt por cuarta vez—. ¡Ojalá pudiera verme ahora la vieja grulla! ¡Ella y sus Juanitas! La «vieja grulla» a quien se refería con tan poco respeto, era la señorita Mackenzie Jones, en cuya casa trabajaba la señorita Pratt, y quien tenía unas opiniones muy particulares acerca de los nombres apropiados para las doncellas. Había repudiado el de Dorotea en favor del segundo nombre de la señorita Pratt, que era Juanita.
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Publicado por Celeste
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Wednesday, 30 May 2012 14:15 |
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Presiona aquí para descargar "La posada de las dos brujas">>
Este cuento comienza así:
Un hallazgo
Este relato, episodio, experiencia—como ustedes quieran llamarlo— fue narrado en la década de los cincuenta del pasado siglo por un hombre que, según su propia confesión, tenía en esa época sesenta años. Sesenta años no es mala edad a menos que la veamos en perspectiva, cuando, sin duda, la mayoría de nosotros la contempla con sentimientos encontrados. Es una edad tranquila; la partida puede darse casi por terminada; y manteniéndonos al margen empezamos a recordar con cierta viveza qué estupendo tipo era uno. He observado que, por un favor de la Providencia, muchas personas a los sesenta años empiezan a tener de sí mismas una idea bastante romántica. Hasta sus fracasos encuentran un encanto singular. Y, desde luego, las esperanzas del futuro son una buena compañía, formas exquisitas, fascinantes si quieren, pero —por así decirlo— desnudas, prontas para ser adornadas a nuestro antojo. Las vestiduras fascinantes son, por fortuna, propiedad del inmutable pasado, que sin ellas estaría acurrucado y tembloroso en las sombras.
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Publicado por Celeste
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Thursday, 08 March 2012 13:19 |
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Presiona aquí para descargar el libro "La Nave que Cantaba">>
Al nacer era un monstruo, y como tal hubiera sido condenada si no hubiera logrado pasar el test encefalográfico requerido para todos los niños recién nacidos. Existía siempre la posibilidad de que, aunque los miembros estuvieran retorcidos, el cerebro estuviera en perfecto estado, y de que aunque los oídos apenas pudieran oír y los ojos percibieran muy vagamente las imágenes, la mente que había tras ellos fuera receptiva y estuviera alerta.
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Publicado por Celeste
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Monday, 29 August 2011 14:29 |
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Presiona aquí para descargar "Alibech, o la nueva conversa">>
Este cuento comienza así:
Vivía en otro tiempo en un pueblo de Berbería un hombre sumamente rico, que tenía, además de otros hijos, una niña joven, linda, muy agradable y mansa como un cordero. Llamábase Alibech, y era la delicia de su familia. No siendo cristiana y oyendo contínuamente a los cristianos establecidos en su patria el elogio de nuestra religión, resolvió abrazarla, y se hizo bautizar secretamente por uno de sus más celosos defensores, preguntando después al que la había bautizado cuál era el mejor modo de servir a Dios y alcanzar su santa gracia. Aquel hombre honrado le contestó que cuantos querían con más seguridad ir al cielo, renunciaban a las vanidades y a las grandezas de este mundo y vivían en el retiro y soledad, como los cristianos que se habían retirado a los desiertos de la Tebaida.
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Publicado por Celeste
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Monday, 23 May 2011 09:25 |
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Presiona_aquí_para_descargar"los_hombres_sin_alma_o_los_vitanulls"
John Brunner
Publicada originalmente como LOS VITANULLS EN 1967
La comadrona de la maternidad se detuvo ante la cristalera aséptica, a prueba de ruidos, de la sala de partos.
-Y allí -dijo al joven americano de elevada estatura, perteneciente a
la Organización Mundial de la Salud-, puede ver a nuestro santo patrón.
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