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La Biblia es, sin duda, un libro muy importante para millones de personas alrededor del mundo. Pero, ¿de dónde vinieron los textos que forman parte de ella? ¿Cómo llegaron a ser parte de un solo volumen tantos escritos distintos? ¿Ha sufrido cambios el texto sobre los años? ¿Cómo podemos saber las respuestas de estas y otras preguntas al respecto del texto? Examinaremos todas estas preguntas en los tres capítulos de nuestro libro.
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Prólogo
Un solitario pastor de ovejas estaba sentado en la par más solitaria de un remoto desierto.
Reinaba el silencio. No se oía ningún ruidoso radioreceptor, ni ninguna televisió atronadora; no
se oían campanillas de puertas ni timbres n teléfono. Ni mucho menos ruido de] tránsito distante,
ni dt aviones de propulsión a chorro, Ni siquiera se percibía por ningún lado movimiento de
hombres o bestias.
Siglos después un salmista escribiría, —Estad quietos y conoced que yo soy Dios- (Salmo
46:10). En la quietud de aquel día tan lejano, un pastor agradecido se encontró con el Pastor
Divino. Fue llamado a dejar la tarea de pastorear unas cuantas ovejas de su suegro, para guiar el
rebaño más grande M pueblo de Dios.
La soledad le prestó alas a sus pensamientos. Recordó las historias que su madre le había
contado-de Adán y Eva, de Caín y Abel, de Noé y el Diluvio, de Abraham, Isaac, Jacob y José.
No imaginaba que algún día, bajo la inspiración de] Espíritu de Dios, él sería el instrumento
humano para preservar estas historias para innumerables generaciones venideras.
Fue repasando en su mente los sucesos de su vida. Un faraón muy cruel había dado orden de
matar a todos los había sido salvado milagrosamente de la muerte. Adoptado por la hija de
Faraón, fue criado en el palacio real. Allí le instruyeron cuidadosamente, en toda la sabiduría de
los egipcios, y era poderoso en sus palabras y obras- (Hechos 7:22). Egipto era el imperio más
grande de aquel tiempo y el centro principal M conocimiento y la cultura. Allí Dios preparó a su
siervo para su doble tarea. El entrenamiento que le dieron como heredero del trono de los
faraones, le sería de gran utilidad cuando llegara a ser el fundador de la nueva nación de Israel, y
la instrucción que recibió en la mejor literatura de ese día, le fue de valor inapreciable en su
preparación como el primer escriba de las Sagradas Escrituras.
C uando Moisés tuvo cuarenta años hizo una decisión trascendental. Abandonaría la corte del Faraón y se identificaría con su propio pueblo perseguido. Los libraría de la opresión yesclavitud.
Pero cayó en el error de intentar realizar tal hazaña con sus propias fuerzas, dependiendo de supropia sabiduría. Viendo a un esclavo hebreo cruelmente castigado por un egipcio, Moisés mató
al egipcio y lo sepultó en la arena. Eso llegó a los oídos del Faraón y Moisés tuvo que huir para
salvar su vida.
Cuarenta largos años habían pasado desde entonces. No obstante la frustración ocasionada por la
espera aparentemente interminable, Moisés había aprendido valiosas lecciones de paciencia. Pero
algo más había sucedido. Alejado de las intrigas del palacio y las pendencias triviales de la corte,
el pastor solitario había encontrado el sentido de la presencia de Dios. La meditación Regó a ser
su vocación más importante. Así aprendía muchas cosas que no se encontraban en los libros de
sabiduría de Egipto.
Entonces, otra campanada sonó en el reloj de la historia sagrada. Un día que Moisés vigilaba su
rebaño, y meditaba en los años pasados, notó cerca una zarza que estaba ardiendo. ¿La habría
encendido el sol abrasador? Pero, ¿por qué no se consumía la zarza en las llamas?
Sintiendo curiosidad, Moisés se acercó para contemplar mejor un fenómeno tan raro. Entonces,
de en medio de la zarza ardiendo le vino la voz de Dios. El gran—Yo Soy- se le reveló como el
Dios de Abraham, Isaac y Jacob, y a la vez el Redentor de Israel. Dios llamó a Moisés para que
sea su mensajero, y libre a los israelitas de la esclavitud de Egipto, dándoles la ley divina en el
Sinaí. Además de eso, le correspondería escribir la historia de la creación y de las relaciones de
Dios con la humanidad. Escribiría los primeros capítulos de la historia de la salvación, los
comienzos de nuestra Biblia.
***
Su Origen
Su Inspiración
Hay dos pasajes en el Nuevo Testamento que tratan específicamente con el tema de la
inspiración. El primero es Il Timoteo, 3:16:—Todala Escritura es inspirada por Dios, y útil para
enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.- La frase -inspirada por Dios- es
una sola palabra en el griego, teopneustos, y significa literalmente, respirado por Dios. Esto
quiere decir que la Sagrada Escritura fue exhalada por Dios e inhalada por las mentes de los
hombres por obra del Espíritu Santo. Clemente de Alejandría en el siglo segundo y Orígenes, en
el siglo tercero, emplearon esta palabra con referencia a las Escrituras.
El segundo pasaje es II Pedro 1:21:—Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana,
sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo." La
segunda mitad del versículo quiere decir literalmente,—sino que impulsados por el Espíritu
Santo hablaron los hombres de parte de Dios.- Es decir que los autores humanos de la Biblia
fueron elevados por el Espíritu Santo a un nivel más alto de entendimiento espiritual, a fin de
impartirles la verdad divina que para que puedan comunicarla a sus prójimos.
S
antiago Arminio, un teólogo holandés que nació en 1560 y murió en 1609, escribió respecto a la
Biblia: —Solamente en las Escrituras tenemos la infalible palabra de Dios, y en ningún otro
lugar.[1] En seguida hace esta muy útil declaración:
La causa primaria de estos libros es Dios, en su Hijo, a través del Espíritu Santo. Las causas
instrumentales son los santos hombres de Dios, quienes no por su propia voluntad, ni para
agradarse a sí mismos, sino movidos e inspirados por el Espíritu Santo escribieron estos libros,
sea que las palabras fueron inspiradas en ellos, o dictadas a ellos, o administradas a ellos bajo la
dirección divina.[2]
Este pasaje sugiere tres grados de inspiración para las diferentes partes de la Biblia. Primero hay
la verdad eterna que el intelecto humano no podría llegar a conocer por ninguna otra manera–
inspirado en-; es decir, exhalada por Dios e inhalada por los corazones y mentes de los escritores.
En segundo lugar, algunas porciones de las Escrituras evidentemente fueron dictadas palabra por
palabra, como sucedió con la ley dada a Moisés en el Sinaí. Pero otras partes de la Biblia fueron
solamente -administradas a ellos bajo la dirección divina.- Ejemplos de estar, últimas son las
tablas genealógicas de los primeros nueve capítulos de I Crónicas y otros documentos históricos,
que los autores incorporaron en sus escritos por la dirección del Espíritu.
En el siglo 18 Juan Wesley echó mano a la teología de Santiago Arminio y la convirtió una
fuerza poderosa para empezar el más grande avivamiento espiritual que jamás ha presenciado
Inglaterra. En el prefacio a sus Notas Explicativas Sobre el Nuevo Testamento, dice de las
Sagradas Escrituras:—Cada parte de ellas es digna de Dios, y todas en conjunto son un cuerpo
entero en el cual no hay ningún defecto ni ninguna parte superflua.[3]
Tratando del mismo asunto escribe:—El lenguaje de sus mensajeros además es exacto en el más
algo grado, porque las palabras que fueron dadas a ellos correspondieron con precisión a las
impresiones hechas en sus mentes.[4]
C
on referencia a II Timoteo 3:16, Wesley escribe: "El Espíritu de Dios no solamente inspiró una
vez a los que escribieron (las Escrituras), sino que continuamente inspira y ayuda
sobrenaturalmente a los que las leen con ferviente oración."[5]
El más eminente teólogo wesleyano del siglo pasado fue W. B. Pope. En su Compendio de la
Teología Cristiana en tres tomos, publicada por primera vez en 1875-76, dedica 37 páginas al
tema de la inspiración de la Biblia. Con respecto a la Biblia escribe Pope:
La inspiración plenaria de las Sagradas Escrituras las convierten en autoridad absoluta y final, la
norma suprema de la fe, el manual de la moralidad, y la Carta Magna de los privilegios de Dios.
Naturalmente, no cabe en el Libro de Revelaciones Divinas ninguna cosa que no sea la verdad.
Pero su infabilidad se relaciona especialmente con la verdad religiosa. Después de todo, es un
conjunto de documentos humanos y divinos a la vez; la relación exacta entre lo humano y lo
divino en la Biblia ha llamado mucho la atención, y aunque no se ha resuelto del todo la
naturaleza de tal relación, puede que se resuelva de una manera adecuada en el futuro. Pero en el
campo de la verdad religiosa y el reino de Dios entre los hombres, su reclamo de autoridad y
suficiencia es absoluto.[6]
La teología arminiana más sobresaliente de este siglo fue escrita por el finado Dr. H. Orton
Wiley. El define así la inspiración:—Por la inspiración queremos decir la energía del Espíritu
Santo mediante la cual hombres santos fueron citados para recibir la verdad religiosa y
comunicarla a otros sin error. [7]
El Dr. Wiley sostiene que la Biblia fue inspirada plenamente. Declara que las Escrituras fueron–
-dadas por inspiración plenaria, la cual inspiración reúne en todo su contenido los elementos de
superintendecia, elevación y sugestión, de tal manera y en grado suficiente que la Biblia llega a
ser la palabra infalible de Dios y la regla autoritativa de fe y práctica en la Iglesia.[8]
M
uy parecida es la declaración del Dr. Adam Clarke, uno de los mejores expositores bíblicos del
movimiento wesleyano. Dice así:
Insisto en tal clase de inspiración de los autores sagrados del Nuevo Testamento que nos asegura
la verdad de lo que escribieron, sea por la inspiración de sugestión o sea solamente de dirección
pero no insisto en una inspiración que implica que sus palabras fueron dictadas o sus frases
indicadas verbalmente por el Espíritu Santo.[9]
Esta es una buena descripción de lo que queremos decir cuando hablamos de la inspiración
plenaria dinámica.
me gusto esta informacion
ojala pudieran ampliarla un poco mas please. gracias y Dios les bendiga
:cheer: 😉
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Gracias,