El Nuevo Testamento es la última autoridad en lo que a la vida de Cristo se
refiere. En esa colección de libros, su vida es manifestada en cuatro fases:
1. Su existencia eterna, su deidad esencial, sus relaciones y actividades como espíritu
puro antes del tiempo y de la historia.
2. Su prefiguración en el tiempo antes de su encarnación. Esto aparece en una
interpretación del Antiguo Testamento.
3. Su encarnación, o vida terrenal, desde su nací-miento hasta su muerte.
4. La vida gloriosa de su humanidad exaltada, desde su resurrección hasta el fin del
tiempo.
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El maestro que quiere enseñar con éxito tiene que repetir estas cosas con frecuencia, o
volver a manifestar, de maneras distintas, lo que ha predicado o enseñado antes, ya que son pocos los que se acuerdan de lo que han oído, o porque son otros los oidores o los estudiantes no están familiarizados con su predicación o enseñanza previa; y porque la verdad no se graba bastante bien en la mente del oidor o lector mediante una sola declaración. Es necesario golpear repetidas veces un clavo para hundirlo hasta la cabeza, y aun entonces necesitamos remacharlo.
A causa de esta necesidad de repetir, comenzamos con definiciones que se han dado muchas veces antes. Nuestra palabra, "Escrituras," significa, etimológicamente, cualquiera clase de escritos como contrastados con declaraciones orales. Nuestras palabras, "Escrituras Sagradas," significan "Escritos Santos," o escritos inspirados como distintos de escritos profanos. Nuestra palabra, "Biblia," significa una biblioteca, o colección de libros. Y por esto, "Santa Biblia," significaría una biblioteca sagrada. Esta biblioteca sagrada consiste de dos grandes divisiones intituladas, "El Antiguo Testamento," y el "Nuevo Testamento." El Antiguo Testamento consiste de treinta y nueve libros, arreglados en una división triple de Ley, profetas y Salmos. Semejantemente, el Nuevo Testamento consiste de veintisiete libros, divididos en tres clases generales esto es, cinco libros de historia, veintiuna cartas o libros de doctrina y disciplina, y un libro de profecía.
Sin embargo, no se debe insistir estrictamente en esta clasificación, puesto que los cinco libros intitulados de historia contienen cartas, doctrinas y profecías; y las veintiuna cartas, contienen historia, profecías y doctrinas, y el libro de profecía contiene también cartas, historia y doctrinas.
De estos libros del Nuevo Testamento, Pablo catorce; Juan, cinco; Lucas y Pedro, dos cada uno; Mateo, Marcos, Santiago y Judas, uno cada uno. Puesto que Pablo influyó en ambos libios de Lucas, una mayoría de los libros, y más de la mitad del contenido en el Nuevo Testamento pueden atribuirse directa o indirectamente a Pablo.
La palabra "Testamento," ya sea que se hable del Antiguo o del Nuevo, fue derivada del latín, basada equivocadamente sobre pasajes como: Lucas 22:13-20; la Corintios 11:25; Hebreos 8:9-13; 9:1-17, puesto que la palabra griega traducida así significa "Pacto." En la Biblia nunca se aplica a una colección de libros. En verdad, la palabra significa una ultima voluntad o testamento, cuando menos en dos casos bíblicos, y los dos se refieren a lo mismo. Hebreos 9:16-17. De modo que usada en ese sentido sencillamente señala una analogía entre un pacto, y un ultimo testamento, esto es, en que la muerte de una víctima ratifica un pacto, así como la muerte de un testador precede a la posesión legada en su testamento. El efecto desastroso de traducir "Testamento," en otros ejemplos de su uso, no sólo obscurece la relación del pensamiento entre el Antiguo y el Nuevo pactos, sino que aparece histórica y particularmente
en el hecho de que una denominación cristiana grande y moderna, conocida
comúnmente como Campbelismo, saca los artículos más distintos de su credo y
práctica de esta traducción incorrecta, juntamente con sus interpretaciones impropias
de algunos otros pasajes. Substancialmente, su argumento es como sigue:
1. El Nuevo Testamento es el último legado de Dios.
2. Su provisión de herencia no puede ser efectiva hasta después de la muerte del
testador, a saber, Jesucristo.
3. La bendición principal de la herencia es el perdón de los pecados.
4. Los pecados bajo el Antiguo Testamento hasta la muerte de Cristo, no fueron
realmente perdonados, sino que solamente fueron pasados por alto hasta la venida y la
muerte del testador, citando Romanos 3:25.
5. Por esto, al determinar la ley del Nuevo Testamento del perdón, afirman que no
debemos considerar los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, sino consultar los
libros escritos acerca de sucesos después de su muerte. Por esto hallan la ley del perd
ón en Hechos 2:38, y afirman que entonces fue establecido el reino de Cristo, y que
entonces solamente fue publicada esta ley de perdón, esto es: "Arrepentíos y sed
bautizados, cada uno de vosotros, en el nombre de Jesucristo, para remisión de
vuestrOs pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo!"
6. Por esto declaran que el bautismo es una condición para la salvación y recepción del
Espíritu Santo, y una parte esencial de la regeneración.
Su doctrina, basada sobre este argumento, es manifestada detalladamente en un libro
por Ezell, uno de sus maestros, intitulado, "La Gran Herencia." Aplazamos hasta llegar
a Hechos 2:38, la corrección de su interpretación errónea de este pasaje, y sólo
declaramos ahora que el defecto capital de su doctrina consiste en confundir la
expiación para con Dios con la remisión de pecados para con el hombre. Es verdad
que la expiación de los pecados para con Dios no se verificó históricamente sino hasta
que murió Cristo, pero es del todo Incorrecto pensar que la remisión de los pecados
para con el hombre no precediera esta expiación, puesto que la remisión se efectuó tan
ciertamente en los tiempos del Antiguo Testamento como en los tiempos del Nuevo,
por haber aceptado Dios la promesa de la expiación dada por su Hijo.
Aunque nos parece bien mostrar lo incorrecto y la tendencia desafortunada de este nombre equivocado, sin embargo el término “Testamento”, está tan fijo en nuestra literatura como aplicado a los dos libros llamados así, que aceptamos el uso común modificado por esta explicación.
Semejantemente la palabra griega traducida "Evangelio" significa, etimológicamente, buena nueva de cualquiera clase, pero en esta colección de libros significa la buena nueva de salvación por Jesucristo nuestro Señor. En ninguna parte en el uso del Nuevo Testamento significa "Evangelio," una historia, como cuando decimos, "El Evangelio según Mateo." La palabra "Evangelio" ocurre con frecuencia sola, o solamente con el artículo; como "Predicad El Evangelio," o "Creed El Evangelio." Con relación al Padre tenemos el uso: "El Evangelio de Dios," "El Evangelio de la Gracia de Dios," "El Evangelio de la Gloria del Dios Bienaventurado." Con relación al Hijo tenemos el uso: "El Evangelio del Hijo," "El Evangelio de Cristo," "El Evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios." Se usa también con otro término modificador, "El Evangelio del Reino," y se usa con referencia a su propósito, "El Evangelio de la Salvación," y a su duración, "El Evangelio Eterno."
Sin embargo, nuestra palabra inglesa "Gospel," se deriva del idioma anglo-sajón,
"Godspell," que significa, "Una Historia de Dios." Empleamos la palabra en este sentido narrativo cuando decimos, "El Evangelio de Mateo," o "El Evangelio según Mateo." En este último sentido, significando una narración, han llegado a nosotros en Escritura cinco Evangelios-Mateo, Marcos, Lucas, Juan y Pablo. De éstos, el de Pablo fue escrito primero, y el de Juan, al último. Tres de estos Evangelios, en el sentido de historias, son llamados sinópticos: Mateo, Marcos y Lucas, porque presentan una vista común.
Estos cinco Evangelios, o historias, deben considerarse como una historia
independiente y completa de nuestro Señor desde el punto de vista del autor.
Fueron escritos por distintos hombres, en distintos tiempos, para propósitos y fines distintos -y repito, que cada uno debe considerarse como una vista completa. Es decir,
que no obstante la multitud de libros que han sido escritos sobre el asunto, no hay evidencia satisfactoria de que cualquiera de ellos tuviera delante, o fuera influenciado por
una copia de cualquier otro del cual conscientemente tomara algo, o el cual con
designio abreviara, o amplificara o suplementará de cualquier manera. Ni hay evidencia fidedigna de que dos o más de ellos pudieran consultar algún otro Evangelio escrito común u original que ya se ha perdido. Por supuesto, había un Evangelio oral común antes de que existiera alguno escrito, pero no se podía confiar en que la memoria meramente humana pudiera conservar detalles minuciosos tales como los que encontramos en Marcos, en las mismas palabras de largos discursos, tales como los que encontramos en Juan y Mateo. Debemos buscar en otra parte una explicación adecuada de sus acuerdos y diferencias. En el último análisis, la inspiración de cada historiador es la que mejor da cuenta del plan de su historia, no solamente respecto al material que escoge, sino respecto a lo que omite, del retrato histórico de nuestro Señor. Westcott en su introducción a los Evangelios, cita el hecho de que se pintaron tres retratos de Carlos 1, uno de frente, y los otros de perfil, derecho e izquierdo. Estos tres retratos se hicieron a fin de que un escultor pudiera hacer una estatua al natural. El escultor no podía hacer esta estatua con exactitud mirando solamente el retrato de frente, ni mirando solamente uno de los perfiles. Semejantemente tenemos cinco retratos históricos de nuestro Señor, a fin de que, estudiándolos desde los distintos puntos de vista, podamos conocer bien a nuestro Señor y Salvador.
Ya hemos dicho que el Nuevo Testamento considera la vida de nuestro Señor en
cuatro fases distintas: Su preexistencia, su prefiguración en el Antiguo Testamento, encarnación, y la vida gloriosa de su humanidad exaltada. Cada historiador considera solamente la parte de estas cuatro fases que es esencial para su plan. Marcos, con detalles muy vivos, considera el ministerio público de nuestro Señor, refiriéndose poco a su preexistencia, su prefiguración en el Antiguo Testamento, o su vida después de su ascensión. Mateo y Lucas son los únicos que tratan de la infancia de nuestro Señor. Mateo y Pablo consideran particularmente la interpretación de la prefiguración de nuestro Señor en el Antiguo Testamento. Lucas, en un segundo tomo, discute mucho la vida exaltada de nuestro Señor en el establecimiento de las iglesias. Tanto Juan como Pablo tratan de su preexistencia, y ambos tratan de las actividades de su vida exaltada. Esto lo hace Juan en su segundo tomo Apocalipsis.
Podemos estudiar con provecho estas historias de nuestro Señor en dos maneras:
1. Examinando cada historia por separado, a fin de comprender la vista completa del autor según su p1an~ Este estudio no debe omitirse.
2. El estudio de nuestro Señor según la Armonía, poniendo en columnas paralelas
cuanto tiene que decir cada historia sobre un punto dado, y mirando el testimonio de todos los testigos.
Es fácil ver que Mateo escribe para los judíos, y que es el suyo el evangelio del Rey y del Reino, conforme a una interpretación correcta de las profecías del Antiguo
Testamento. Hallamos pues, en Mateo, muchas citas del Antiguo Testamento. Procura probar a los judíos que Jesús de Nazaret es el Mesías de los judíos predicho en el
Antiguo Testamento. Pablo se une con Mateo en hacer la misma prueba, pero con referencia a un propósito más amplio que limitación de Mateo.
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🙂 excelente libro gracias por el aporte
JESÙS, LOS EVANGELIOS
🙂 EXCELENTE LIBRO, GRACIAS POR DARNOS TANTA SABIDURIA, QUE DIOS LOS SIGA BENDICIENDO RICA Y ABUNDANTEMENTE.