Reducido a Polvo

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Esta obra obtuvo el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2004. El jurado estuvo compuesto por Juan Domingo Arguelles, Myriam Moscona y Víctor Sandoval.

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FRAGMENTO

Los demás, que son el infierno, añaden a tu rostro
una capa de rememoraciones.
La diluyen también
o la retiran, agravándola:
polvo que reducido a polvo
se acumula.

*

Los demás, que son el infierno, añaden a tu rostro
un silencio equivocado.
Lo llamas el destiempo, y no te escuchan.
(No están para escucharte. Quieren todo. Sin la hora,
los minutos les sobran.)
Lo llamas la separación
o la ceniza,
la voz que bastaría para decirse muerto.

*

Los demás, que son el infierno, retienen las formas
de tu cara en las inmediaciones
del anochecer:
la hora en que todo lo visible
retrocede, y la primera lámpara
enciende una segunda,
ya menos arbitraria y menos dulce.
(Sombra, mi
sombra, no seré yo quien te proteja.)

*

Los demás, que son el infierno, retienen las formas
de tu cara
en las formas de tu cara. En el mundo
no se acaban las puertas,

no terminan los nichos.
Y no porque haya tantos habrá uno.

*

Los demás, que son el infierno, sonríen con los ojos,
ven con las manos y descifran para ti
el final de los pasillos.
Afuera los árboles resienten
el estrago de la serenidad,
y el reposo los hunde.
Tú debes nada
más entrar, o nada.
Soy el que busco el que busca el que buscamos.

*

Los demás, que son el infierno, sonríen con los ojos,
te llaman con los párpados
y al cabo se repliegan en tu nuca.
Míralos: ¿pintan de negro las últimas estrellas?
Lo hacen
si oscurecerse conviene a la mirada.

*

Te llaman con los párpados.
Se diluyen también, o se detienen:
al cubrir mis tobillos
resolvió detenerse la marea.

Llamándote nosotros, pese a todo. Que somos
el infierno.

ESTELAS

I
 

 
Espero la mañana.
Sitiado por ojos de otra era,

abras de luz como tribus perseguidas
que han venido a leer el epitafio

que nadie, yo, que ninguno.
De espaldas a un relámpago entrevisto

espero y esta lluvia,
mineral, no cesa. El día:

milésimas del agua
junta, indestructible del comienzo.
 

 
II

Crece una estela. Crece o cae
una estela.

En la planicie. En la planicie o la frente
de los muertos.

Los muertos iniciales del mundo.
Los muertos que vivieron

antes aún que pudiéramos nosotros
nacer.

Del mundo o la pradera
que hacen fértil sus huesos.

(Sobre un tema de Edmond Jabés.)
 
III

Parecido a la sal, parecido a la sal,
al aire que emana de la sal

como un escudo invencible,
parecido al imán que gobierna desde el aire

sepultados instrumentos de hierro,
parecido a la sal, raspado por las manos

terrestres que dieron a la sal,
quizá, su fundamento, al final de la noche

un sol distinto llega, y anida,
al centro de mi mesa.
 

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