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Se ha dicho que la larga serie de Darkover define la ciencia ficción de los años sesenta y setenta como la serie de la Fundación de Asimov había definido la de los años cuarenta y cincuenta. En realidad la serie de Darkover muestra de una manera ejemplar cómo la ciencia ficción va dando cabida en su seno a nuevos relatos en los que dominan los temas de corte fantástico sin la voluntad racionalizadora y cientificista propia de la ciencia ficción clásica.
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En torno a Darkover existe en la actualidad un conjunto de una veintena de novelas y media docena de antologías cuyas narracio¬nes transcurren en un planeta situado en los límites de un imperio galáctico dominado por la Terra. Los habitantes de Darkover pro¬ceden en parte de los antiguos colonos terranos y, en su mundo, la magia y la telepatía son elementos esenciales de una cultura anti¬tecnológica que resiste con éxito los variados intentos de lograr su integración en una unión política y económica con el Imperio Terruño.
La serie se inició en el año 1962 con THE PLANET SAVERS y THE SWOKD OF THE ALDONES, que tienen forma de la más clá¬sica space opera. En los libros posteriores, principalmente en los escritos a partir de los años setenta, domina la vertiente fantástica. Con ellos la autora alcanza además un dominio ejemplar en el tratamiento de los personajes y da preponderancia a una serie de temas que pertenece ya a un mundo mucho más complejo (telepatía, mujeres amazonas, homosexualidad, derechos de las mujeres, etc.),
con lo que la serie gana en profundidad sin perder su encanto aventurero e incluso mejorando su calidad narrativa.
En realidad la serie lo es tan sólo en tanto que sus historias transcurren en el planeta Darkover. La autora ha repetido siempre que los libros se pueden leer en cualquier orden. Y eso es cierto, ya que ninguno de ellos asume que el lector esté familiarizado con lo que ha ocurrido en las otras novelas de la serie. En palabras de la propia autora:
Siempre he intentado que cada uno de mis libros sea tan completo que pueda leerse por sí mismo aunque el lector no haya leído anteriormente ninguno de los otros. Realmente no pienso en ellos como en una «serie» sino más bien creo que Darkover es un mundo familiar en torno al cual me gusta escribir novelas y al que los lectores desean volver. Cuando una lógica muy rígida exigía dañar la independencia de uno de los libros, francamente debo decir que he sacrificado la lógica. Y no pido excusas por ello.
Y hay más de una razón para este proceder. Según parece, a Bradley no le gustan demasiado esas series que parecen ser poco más que una prolongación interminable de un primer relato (y es bueno recordar aquí que la edición original norteamericana de LAS NIEBLAS DE AVALÓN tenía un solo volumen, aunque en España se haya publicado en cuatro). Ella misma explica por qué:
Nada es más frustrante para mí que leer el segundo, el cuarto, o el sexto libro de una serie, y ver que el autor asume sencillamente que he leído todos sus otros libros y conozco todo el trasfondo. Cuando los lectores empiezan a cansarse y preguntan por qué (por ejemplo) dos ciuda¬des distan un día de viaje en un libro y tres días en otro, empiezo a comprender por qué Conan Doyle hizo caer a Sherlock Holmes por la cascada de Reichenbach y por qué Sax Rohmer intentó repetidas veces quemar, ahogar o desmembrar tan completamente a Fu Manchú que ni si¬quiera los editores pudieran resucitarle en otro libro.
Por ello no es de extrañar que la serie de Darkover pueda leerse realmente en cualquier orden y la misma Bradley dirá de sus novelas:
Prefiero pensar en ellas como en un conjunto de libros muy imprecisamente interrelacionados con un mismo tras-fondo (el Imperio Terrano contra el mundo y la cultura de Darkover) y un tema común: el enfrentamiento de dos culturas aparentemente irreconciliables y, pese a ello, muy semejantes. Si los libros tienen algún mensaje (y personal¬mente lo dudo), es simplemente que para un ser humano nada de la humanidad le es ajeno.
La relación completa de los libros publicados hasta ahora es la siguiente:
1962 Planet Savers
1962 The Sword oí the Aldones
1964 The Bloody Sun
1966 Star of Danger
1970 Winds of Darkover
1971 World Wreckers
1972 Darkover Landfall
1972 The Spell Sword
1975 The Heritage of Hastur
1976 The Shattered Chain
1977 Forbidden Tower
1978 Storm Queen
1979 The Bloody Sun (reescrit.)
1980 Two to conquer
1980 The Keeper's price (A)
1981 Sharra's Exüe
1982 Sword of Chaos (A)
1982 Hawkmistress
1983 Thendara House
1984 City of Sorcery
1985 Free amazons of Darkover (A)
1987 Other side of the mirror (A)
1987 Red Sun of Darkover (A)
1988 Four moons of Darkover (A)
Return to Darkover
Heirs of Hammerfeld
(Los salvadores del planeta)
(La espada de los Aldones)
(El sol sangriento)
(Estrella de peligro)
(Vientos de Darkover)
(Destructores de mundos)
(Aterrizaje en Darkover)
(La espada encantada)
(La herencia de los Hastur)
(La cadena destrozada)
(La Torre prohibida)
(Reina de la tormenta)
(El sol sangriento)
(Dos que conquistar)
(El precio de las Celadoras)
(El exilio de Sharra)
(Espada del Caos)
(Lady Halcón)
(La casa de Thendara)
(Ciudad de brujería)
(Las amazonas libres de Darkover)
(El otro lado del espejo)
(El sol rojo de Darkover)
(Las cuatro lunas de Darkover)
(Retorno a Darkover)
(Herederos de Hammerfeld)
En donde la (A) indica que se trata de una antología de relatos escritos, ya sea por Bradley o por otros autores, que se unen al «universo de Darkover». Los dos últimos volúmenes no
han aparecido todavía en Estados Unidos. El año es precisamen¬te el de la edición original en inglés. Es muy probable que los títulos de nuestra prevista edición en castellano coincidan final¬mente con la traducción literal que ahora he indicado, aunque también podría ocurrir que no fuera así en todos los casos. El tiempo lo dirá.
De todo este conjunto de libros, tan sólo uno de ellos, THE SWORD OF THE ALDONES, había sido traducido al castellano con el sorprendente título de ODIO CÓSMICO en el número 45 de la colección de ciencia ficción de Ediciones Cénit (1963). Ni que decir tiene que a la autora el cambio de título no le hizo mucha ilusión…
En realidad, hay partidarios de leer los libros casi en el orden de su publicación. Según dicen, con ello se puede seguir el proceso mental de la autora al crear y expandir el universo de Darkover. Puede aceptarse este razonamiento pero existe tam¬bién otra posibilidad. Cabe también ordenar los libros en fun¬ción de la cronología interna de los hechos narrados. En este caso cabría tener en cuenta que EL EXILIO DE SHARRA ocupa el mismo espacio que LA ESPADA DE LOS ALDONES ya que es una nueva novelización de los mismos hechos. Teniendo en cuenta esta cronología interna de Darkover y añadiendo unos subtítu¬los inventados por el editor norteamericano, la serie puede subdividirse en grupos como:
EL DESCUBRIMIENTO:
Aterrizaje en Darkover LAS ERAS DEL CAOS
Lady Halcón
La reina de las tormentas
LOS CIEN REINOS
Dos que conquistar
LAS AMAZONAS LIBRES
La cadena destrozada La casa de Thendara Ciudad de brujería
CONTRA LOS TERRANOS: PRIMERA ÉPOCA La espada encantada
La Torre prohibida El sol sangriento (reescritura) CONTRA LOS TERRANOS: SEGUNDA ÉPOCA La herencia de los Hastur El exilio de Sharra Retorno a Darkover
Y el resto de libros, tal vez complementarios, se sitúan preferen¬temente entre las dos últimas subseries.
Los amigos de Darkover
Una serie tan larga y que ha estado en el candelero durante más de veinticinco años no podía por menos que tener alguna conse¬cuencia perdurable en el conjunto de los activos y devotos fans de la ciencia ficción y la fantasía.
La necesidad común llevó a la formación (prácticamente es¬pontánea según se asegura) de una organización de fans y lectores Se inició con algunas reuniones informales en las convenciones de ciencia ficción, y después se organizó en varios «Concejos» de del, grupo que se autodenomina Los amigos de Darkover. Hay Concejos en varios puntos de la geografía de Estados Unidos e incluso uno en Alemania. Durante años, Los amigos de Darkover han mantenido convenciones propias en el Fantasy Worlds Festival i incluso una newsletter, generalmente editada por el Concejo de Thendara que reside en Berkeley, California. Aunque estas últimas actividades parecen haber cesado en los últimos años.
Tal y como ellos mismos indican, Los amigos de Darkover so, un grupo de aficionados y voluntarios. Nadie cobra por su actividad en el grupo y no existen cuotas de inscripción. El Concejo d Thendara sirve como punto central de información para los varíe fanzines y newsletters, y para los otros grupos creados en torno Darkover.
Para los lectores interesados en establecer contactos basta con escribir en inglés a:
Friends of Darkover, Thendara Council, Box 72, Berkeley, CA 94701, en los Estados Unidos
Es imprescindible adjuntar un Cupón de Respuesta Internacio¬nal para obtener y/o agilizar la respuesta.
La edición en castellano de la serie Darkover
Cuando me planteé la edición en castellano de la serie Darkover surgió de inmediato el problema de cómo hacerlo. De entrada hay que comprender que el proyecto ocupará inevitablemente unos años y que parece razonable empezar con las novelas fundamenta¬les de la serie, es decir, las que empezaron a publicarse en los años setenta.
Los libros anteriormente agrupados bajo los apartados de Las amazonas libres y Contra los terranos forman en realidad subseries; y los sucesivos dentro de cada subserie son en realidad conti¬nuaciones directas de la novela anterior (aun manteniendo la auto¬suficiencia esencial en Bradley).
Por ello me ha parecido adecuado centrarnos de entrada en estas subseries.
Hemos iniciado ya la publicación de la serie con LA ESPADA ENCANTADA (NOVA FANTASÍA, número 4) recomendada por la propia autora como el mejor título para dar a conocer el alcance de la monumental saga de Darkover. Tal y como gusta decir el hijo menor de la autora: «da a conocer el "sabor" de la serie», aunque tenga una trama menos compleja que los otros libros.
Pero nuestro proyecto es iniciar en paralelo la publicación de las tres subseries centrales en la historia de Darkover. Por ello conti¬nuamos hoy con la traducción de LA HERENCIA DE LOS HASTUR y seguiremos con LA CADENA DESTROZADA, que da inicio a la ter¬cera subserie. Poco a poco tal vez sin prisas pero sin pausas, iremos completando cada una de estas subseries en paralelo hasta termi¬narlas. Después finalizaremos la gran historia de Darkover con los otros libros y las antologías de relatos en último lugar, si procede.
La herencia de los Hastur
En LA HERENCIA DE LOS HASTUR asistimos al desarrollo de la personalidad de un lord del Comyn, el joven Regís Hastur (casi
un niño). Al mismo tiempo conocemos también la historia de la juventud de Lew Alton, el heredero de otro Dominio del Comyn, que lleva incluso sangre terrana en sus venas. Ambos son personajes emblemáticos de la historia de Darkover que aparecen también en otras novelas de la serie.
Ello ha motivado que la autora incorporara una nota a la edi¬ción original en 1975 en la que decía:
Para los seguidores de las crónicas de Darkover, cuyo mayor deleite parece ser el descubrir las más mínimas contradicciones entre libro y libro:
Este libro narra una historia que muchos amigos de Dar¬kover me han pedido que contara: la historia de la primera parte de la vida de Regís Hastur y del ascenso de Sharra, así como la del primer encuentro de Lew Alton con Marjorie Scott y con el hombre que se hacía llamar Kadarin.
Los fieles seguidores ya mencionados descubrirán algu¬nas escasas e insignificantes contradicciones entre lo que aquí se relata y la historia que Lew Alton contó más tarde. No me disculpo por ellas. La única explicación que pue¬do dar es que durante los años que transcurrieron entre los acontecimientos narrados en este libro y la novela poste¬rior, que se ocupa de la destrucción final de la matriz Sharra, los recuerdos de Lew pueden haber alterado sus percepciones. O, como yo misma creo, los telépatas de la Torre Arilinn pueden haber borrado piadosamente sus recuerdos para conservar su razón.
El motivo de tal nota radica en que la historia de Lew Alton se narra en uno de los primeros libros de la serie: LA ESPADA DE LOS ALDONES (1962) que se reimprimió en 1976. En realidad los mis¬mos hechos se vuelven a narrar en EL EXILIO DE SHARRA (1981) que viene a ser precisamente la «continuación» de LA HERENCIA DE LOS HASTUR. Tal vez lo más importante de esta nota de la pro¬pia autora es recalcar, de nuevo, su voluntad de que cada libro en la serie de Darkover sea autosuficiente y completo. LA HERENCIA DE LOS HASTUR, lo es y, además, está considerado como une de los libros fundamentales de la serie y uno de los que más ha colaborado a la gran fama y éxito de la misma.
La peripecia argumental, tras conocer cómo es la vida de los cadetes de la Guardia del Comyn, se centra en el posible enfrenta-miento con el Imperio Terrano ya que el Dominio renegado de Aldarán plantea el deseo de que Darkover sea reconocido como un planeta más en el Imperio y acceda a la tecnología terrana. Pero ésta es una descripción superficial de una trama que no nos dice nada sobre lo que ya está presente en esta novela y será el elemen¬to central del resto de la serie de Darkover: el dominio ejemplar de su autora en el tratamiento de la psicología de sus personajes y su interés central por la ética de la libertad. La serie está presidida por la idea de que conseguir algo supone siempre perder algo a cambio y por el hecho de que toda decisión comporta un riesgo y no es más que un ejercicio de voluntad y valor. Y en esta novela ello se une al concepto de que la madurez se adquiere precisamente por medio del ejercicio de la elección propia.
Acaso sea ésa la razón que ha hecho que los críticos de Locus consideren LA HERENCIA DE LOS HASTUR como la mejor novela de Bradley. En la novela asistimos al despertar del laran del joven Hastur, pero el laran, el poder telepático de los miembros del Comyn, se desarrolla junto con la personalidad y despierta en los mismos años en que lo hace la sexualidad. Esa «ética de la liber¬tad», que críticos como Susan M. Schwartz quieren considerar central en la obra de Marión Zimmer Bradley, se conforma aquí precisamente en el duro camino hacia la madurez. Es ese período de la vida en el que parece que hacerse adulto implica romper con todas las cadenas y los condicionamientos, aun cuando la realidad sea precisamente saber elegir cuáles son las ataduras que van a ligar finalmente la vida de un ser humano. Por ello LA HERENCIA DE LOS HASTUR es una novela que trata de dos personajes emble¬máticos y las decisiones que toman en su intento por cambiar el estado de cosas en el Comyn.
Regís inicia su aventura con el deseo expresado de marchar de Darkover, escapar a las obligaciones de su herencia y acceder a las maravillas del Imperio Terrano. Su proceso de maduración le lle¬vará a aceptarse a sí mismo, a reconocer su propia sexualidad y también a aceptar el compromiso con sus obligaciones hasta que éstas pasan a ser definitivamente fruto de su elección. Una elec¬ción difícil y que puede contradecirse con su propio deseo, pero que no puede dejar de hacer.
En el mismo epílogo de la novela pueden leerse frases como «…era fácil suponerlo: ninguna elección se hacía sin arrepenti¬miento», que subraya la dificultad del proceso de maduración personal; y la más directa, que juzga la elección final de Regís Hastur: «No era su deseo. Pero sí su voluntad, su elección. Su destino».
Junto a ello, se apuntan ya en esta novela muchos de los princi¬pales rasgos que han hecho famosa a la serie. Si LA ESPADA EN¬CANTADA nos mostraba, casi didácticamente, el alcance de la cultu¬ra de Darkover y las características del laran y los poderes psi, en LA HERENCIA DE LOS HASTUR la «ética de la libertad» se une a una visión madura de los fenómenos sexuales. Paralelamente a la peripecia aventurera de la novela y al despertar del laran y la personalidad de Regís Hastur, asistimos al despertar de su sexuali¬dad, no siempre aceptada. El tema sexual no es una casualidad y se convertirá en elemento casi central en otras novelas de la serie.
En realidad la idea ya citada de la «ética de la libertad» es precisamente el título del artículo de Susan M. Schwartz recogido en un volumen titulado «The Feminine Eye: Scienci Fiction and, the Women Who Write It» (El Ojo Femenino: Ciencia ficción y las mujeres que la escriben).
La referencia no es casual, ya que una de las subseries funda¬mentales en la serie de Darkover es la de Las Amazonas Libres. De nuevo se trata aquí de una elección, la de las mujeres que eligen «renunciar» a la situación tradicional. Sufrirán la dureza del dolor producido por su propia elección y, convertidas en metáfora de la condición humana (y femenina) de Darkover, llegarán a nuevas soluciones y lograrán restaurar una nueva integridad perso¬nal y planetaria. Pero todo ello compone otra historia que se iniciará con LA CADENA DESTROZADA, de próxima publicación en nuestra colección. Entonces hablaremos de ello.
MIQUEL BARCELÓ
as
Dedicado a
Jacqueline Lichtenberg, quien
me convenció de que este libro
podía y debía ser escrito,
y me respaldó mientras lo escribí,
hasta el final.
Cuando los jinetes llegaron a lo alto del paso que bajaba hasta Thendara, pudieron ver, más allá de la vieja ciudad, el espacio-puerto terrano. Enorme y extendido, feo y poco familiar a sus ojos, yacía a sus pies como una excrecencia extraña. Y por todo su alrededor, rodeándolo como una costra, se veían los apiñados edificios de la Ciudad Comercial que había crecido entre la vieja Thendara y el espaciopuerto.
Regis Hastur, que cabalgaba lentamente entre sus escoltas, pensó que no era tan feo como le habían dicho en Nevarsin. Tenía su propia belleza, una austera belleza de torres de acero y severos edificios blancos, cada uno de ellos dedicado a un pro¬pósito extraño y desconocido. No era un cáncer en la faz de Darkover, sino un vestido extraño pero nada feo.
La torre central del nuevo edificio principal estaba frente al Castillo Comyn, que se erguía al otro lado del valle con aspecto poco afortunado. A Regis le pareció que el alto rascacielos y el viejo castillo de piedra se enfrentaban como dos gigantes arma¬dos para el combate.
No obstante, sabía que eso era ridículo. Durante toda su vida hubo paz entre el Imperio Terrano y los Dominios. Los Hastur se habían asegurado de que así fuera.
Sin embargo, la idea no le produjo gran consuelo. Él no era gran cosa como Hastur, pensó, pero era el último. Harían todo lo que pudieran con él, aunque sólo era un sustituto condenada¬mente pobre de su padre, y todo el mundo lo sabía. Jamás dejaban que lo olvidara, ni por un minuto.
Su padre había muerto quince años atrás, exactamente un
mes antes de que Regís naciera. A los treinta y cinco años, Rafael Hastur ya había dado muestras de ser un estadista y un líder fuerte, profundamente amado por su pueblo, respetado hasta por los terranos. Y había volado en pedazos en las Kilghard Hills, asesinado por armas de contrabando procedentes del Imperio Terrano. Cercenado en la cúspide de su juventud, y siendo aún una promesa, sólo había dejado una hija de once años y una esposa frágil y embarazada. Alanna Elhalyn-Hastur casi había muerto por el shock que le produjo su muerte. Se había aferrado convulsivamente a la vida sólo porque sabía que llevaba dentro al último de los Hastur, al anhelado hijo de Rafael. Había vivido, arrasada por la pena, lo suficiente para que Regis naciera; luego, casi con alivio, había dejado escapar su propia vida.
Tras perder a su padre, y después de todo lo que había pasado su madre, pensaba Regis, él era todo lo que habían tenido, no el hijo que ellos hubieran elegido. Era suficientemen¬te fuerte físicamente, incluso bien parecido, pero curiosamente deficiente para ser hijo de la casta telepática de los Dominios, el Comyn. No telépata. A los quince años, si hubiera heredado el poder del laran, ya habría dado muestras de él.
Escuchó que detrás de él sus guardaespaldas hablaban en voz baja.
—Ya veo que han terminado el edificio del Cuartel General. Condenado lugar para ponerlo a un tiro de piedra del Castillo Comyn.
—Bueno, empezaron a construirlo allá, en los Hellers, en Caer Donn. Fue el viejo Istvan Hastur, en los tiempos de mi abuelo, el que les hizo mudar el espaciopuerto a Thendara. Debe haber tenido sus razones.
— ¡Deberían haberlo dejado allá, lejos de la gente decente!
—Oh, no todos los terranos son malos. Mi hermano tiene un negocio en la Ciudad Comercial. De cualquier modo, ¿te gusta¬ría que todos los terranos volvieran allá a las colinas, para que todos esos bandidos de las montañas y los condenados Aldaranes pudieran hacer tratos con ellos a espaldas nuestras?
—Malditos salvajes —dijo el segundo hombre—. Allí ni si¬quiera observan el Pacto. Puedes verlos en los Hellers, usando esas armas de cobardes— ¿Qué esperas de los Aldaranes?
Bajaron la voz, y Regís suspiró. Estaba acostumbrado. Siem¬pre reprimía a todo el mundo, sólo por ser quien era: Comyn y Hastur. Probablemente creían que les podía leer el pensamien¬to. Casi todos los Comyn podían.
—Lord Regís —dijo uno de sus Guardias—, hay un grupo de jinetes que viene por el camino del norte llevando estandar¬tes. Debe ser el grupo de Armida, con Lord Alton. ¿Los espera¬mos para cabalgar juntos?
Regis no sentía ningún deseo en particular de unirse a otro grupo de señores del Comyn, pero hubiera sido de terrible mala educación decirlo. En la época de Concejo, todos los Dominios se reunían en Thendara; por una costumbre que venía de gene¬raciones, Regis estaba obligado a tratarlos a todos como parien¬tes y hermanos. Y los Alton eran parientes suyos.
Aminoraron el paso y esperaron a los otros jinetes.
Todavía estaban en lo alto de las laderas, y él podía ver, más allá de Thendara, el extendido espaciopuerto. Un enorme soni¬do distante, como el de una cascada lejana, hizo vibrar el suelo como si fuera un trueno, incluso donde estaba Regis. Una dimi¬nuta forma, como de juguete, empezó a elevarse del espacio-puerto, al principio lentamente, luego cada vez más rápido. El ruido se convirtió en un grito distante, la forma era una raya lejana, un punto, desaparecía.
Regis dejó de contener el aliento. Una nave galáctica del
Imperio en camino a mundos distantes, a soles lejanos… Advir¬tió que sus manos se habían aferrado tanto a las riendas que su
caballo sacudía la cabeza en señal de protesta. Las aflojó, y le
hizo al caballo una distraída caricia de disculpa en el pescuezo.
Sus ojos seguían clavados en el lugar del cielo por el que había
desaparecido la nave espacial. Libre, en las inconmensurables inmensidades del espacio, la nave se dirigía hacia mundos cuyas maravillas él, aquí encadena¬do, jamás podría adivinar. Se le hizo un nudo en la garganta. Deseaba que no fuese lo demasiado grande como para llorar, puesto que el heredero de Hastur no podía tener en público ninguna muestra de emoción poco viril. Se preguntaba el por¬qué estaría tan alterado, pero sabía la respuesta: la nave iba a donde él jamás podría ir.
Agradecimento
Hola buenas noches!!! Gracias por la literatura de buenos gusto.Gracias…